Via Dolorosa
En estos días nada me haría más felíz que caminar descalzo por una vereda de terracería lodosa en un día nublado con manzanos y ciruelos cercanos, decidído a recostarme en la yerba justo donde encuentre margaritas y pausar a contemplar el cielo nublado... un poco de lluvia y mucha neblina le dan un toque de perfección, pongámos una yegua atada a un olmo y la yunta inmóvil, dígamos que algunas mariposas, catarinas y un cienpiés trepando al árbol lleno de capullos de oruga, para ese momento las nubes se mueven rápidamente y llueve un poquito más fuerte, mi cara empieza a agudizar la noción de más gotitas y más viento; a ojos cerrados escucho el paso de dos niños con ovejas, al abrirlos un pastor alemán detrás de ellos mira unas gallinas que han ido más allá de la granja cercana. Y le sigue un olor a leña ardiendo que me saca una sonrisa, y le sigue menos luz...
y menos luz.

y menos luz.

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