martedì, maggio 13, 2008

Posibilidades para soñar



Siempre he admirado y tomado como ejemplos de vida aquellas personas que ante una enfermedad o pérdida de un ser amado luchan hasta el final por su vida y por pasar parte de ésta increíble filosofía a otros seres humanos, para ello hoy quiero escribir de dos mujeres que admiro: Carol Rosenberger y Amelia Haygood.

Carol es una reconocida pianista que nace en 1950 en Detroit, Michigan, desde temprana edad involucrándose en la música estudiando en Estados Unidos con Edward Bredshall, Katja Andy y Webster Aitken; en Paris con la legendaria Nadia Boulanger y en viena con la clavecinísta barroca Eta Harich-Schneider; consiguiendo destacar rápidamente en el medio de la música clásica en América especializándose en Mozart, Schubert y Beethoven.

Alrededor de la década de los 60's Carol sufre un ataque de polio, enfermedad que la devasta emocionalmente determinando abandonar su carrera, es en ésta época conoce a Amelia Haygood, quien llegaría no solo para dar el empuje necesario para recobrar su salud y su carrera, y un legado "a posteriori".

Haygood por su parte, psicóloga y amante de la música nace en Gainesville, Florida el 15 de Julio de 1919, desde pequeña hereda el gusto musical de su padre, creciendo en medio de sonidos de ópera marcando para siempre su gusto musical de las voces que escuchaba en aquel entonces convirtiéndola en una niña con un don, su dominio del idioma francés y su interés por el mundo exterior le valieron la entrada a la Sorbona a la edad de 16 años, desde entonces comenzó a figurar en los diarios locales con su visión global contrastando fuertemente con los sentimientos de insolación que prevalecieron durante la segunda guerra mundial.

Casada con Douglas Haygood, terapísta clínico que la lleva a Cleveland, Ohio donde toma interés por las actividades de su esposo, desarrollando programas para la YMCA simulando las actividades de las mujeres fuera del hogar y alternando con estudios de licenciatura en medicina y psicología clínica, mudándose a California, lugar que sería su último lugar de residencia.

Después de cuatro años en la administración de veteranos donde su trabajo de investigación en cirugías de heridas en espina dorsal y neurocirugía con pacientes pre y post-operatorios, es entonces que fallece su esposo de un ataque cardiaco mientras tocaba el piano. Amelia deja la práctica privada para unirse al departamento del condado de Los Angeles, trabajando con delincuentes juveniles.

Finalmente, es por medio de la ayuda que brinda a un amigo cercano con una enfermedad terminal que cambia por completo el rumbo de su vida y funda Delos en 1979, un sello discográfico dedicado a la difusión de material para dar apoyo a músicos Americanos, suena lógica la elección del nombre si referimos que Delos es la isla que da a luz a Apolo, dios de la música y poesía.

En 1988 sin embargo, Delos atraviesa por severos problemas financieros que la llevan a la banca rota pero Amelia no se da por vencida y en 1995 logra sacarla una vez más y la revista de macroeconomía Forbes la reporta con ganancias netas de más de USD$4 millones abarcando en 1 por ciento del mercado musical clásico en E.U. La marca reportara en adelante ganancias netas de USD$1 millon anuales.

Desde entonces, Delos ocupa un lugar importante en la industria de la música clásica en E.U. pero sobre todo destacando por ser un nicho para nuevos talentos, objetivo que Amelia persiguió desde su creación; en ese entonces lejos estaba de imaginar en lo que ésta se convertiría.

Amelia muere el 19 de Marzo del año pasado a la edad de 87 años luego de una batalla de 12 años contra el cáncer, le sobreviven su amiga y pianista Carol Rosenberger quien ahora ocupa la vicepresidencia de Delos y quien debe a Amelia el haberla impulsado a luchar contra su enfermedad para recuperarse por completo y retomar su exitosa carrera.

Carol pensaba en medio del Polio que le aquejaba que nunca volvería a tocar: "Amelia era la clase de persona que siempre se rodeaba de personas como en una orquesta de cámara y cuya frase favorita era 'Encontraremos un modo'". Lo mismo probó en su vida personal. Después de la muerte de su esposo ambas se mudaron a una casa en Santa Mónica lo suficientemente amplia para el piano de Carol, mismo que utilizaría para grabar su primer Álbum "Rosenberger's Perchance to Dream" bajo el sello de Delos el cual encuentra ideal para masajes y relajación, también, Rosenberger considera que fue el primer álbum de música clásica tranquilizante, especialmente diseñado para niños.

Recibimos las más conmovedoras cartas de personas que lo utilizaron durante cirugías y en situaciones de desahuciamiento, --Dice Rossenberger.- Para mi propia madre cuando estaba convaleciente y poniendo el mismo álbum como música de fondo a Amelia durante sus últimos días. Amelia planeó tan cuidadosamente los CD's que parecieron hechos a la medida para la situación.

Escuchemos ahora a Carol Rosenberger bajo la producción de Amelia Haygood en esta que fuera la ultima pieza que Beethoven compone estando ya sordo y poco tiempo antes de su muerte, para mi en esta él hace un recuento de los momentos más bellos de su vida, pero con mucha, mucha nostalgia.




Amelia Haygood 1920-2007

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lunedì, novembre 26, 2007

Calitri e Angela





Encontré en el diario este artículo que me ha dejado absorto, se trata de Angela Paolantonio, fotógrafa soltera de 41 años nacida y radicada toda su vida en Los Angeles pero con ascendencia Italiana, cansada de su vida monótona y sus fallidas relaciones amorosas emprende un viaje al encuentro con sus abuelos que no conoce en un lejano pueblo al norte de Italia, esto sucede paradójicamente en un día de acción de gracias.

Sin nada que perder en medio de una vida llena de monotonía y soledad, así llega Angela a Calitri, villa Italiana de apenas 6,000 habitantes a encontrarse con sus raíces. Al principio fue difícil, no sabía nada de Italiano y la llevaron con el dueño de una tienda local llamado Vito Cestone cuya madre también es una Paolantonio y aunque tenía muchas dudas pronto fue llevada con la madre de Vito, quien rompe en jubilo y trae el álbum familiar para confirmar que el abuelo de Angela también fue su tío.

Angela se asombra al ver una cultura completamente distinta a la americana, llena de hospitalidad y fraternidad que nunca antes había conocido. "Todo mundo me ofrece café y aunque hablo muy poco Italiano en ellos encuentro muchas historias de mi padre, en Los Angeles todo lo que haces lo haces sola y en tu auto” Dice Angela, “Aquí no salgo de la casa sin antes escuchar a alguien preguntando ‘¿A dónde vas?’; eventualmente una vecina de edad avanzada vestida completamente de negro se acerca y usualmente le toma casi media hora besarme cientos de veces y aunque no entiendo una palabra de lo que dice me trata como si acariciara un ave”.



Siete años después Angela pasa de dos a tres meses al año en Calitri y ha comprado una humilde pero pintoresca vivienda que perteneció a su abuela y desde la cual tiene una hermosa vista a los viñedos que por generaciones cultivaron sus ancestros, asimismo planea radicar de manera permanente para su retiro, esto en gran medida a Giuseppe Zarrilli, Calitriano de 33 años quien es su actual pareja sentimental. Este a pesar de ser 13 años más joven que ella y quien trabaja para la granja familiar en los viñedos dice que sintió fuegos artificiales desde la primera vez que lo vio.

A pesar de que a lo largo de estos siete años del encuentro con Calitri, Angela ha tenido varias diferencias con su novio también reconoce que las diferencias entre su actual compañero y sus relaciones pasadas con hombres americanos en Los Angeles son infinitas, en su actual novio encuentra el cariño, comprensión y empatía que en su natal California no encontró, y aunque reconoce existen diferencias culturales y de edad, ella tiene muchas esperanzas en Calitri, su pasado y en el que ahora encuentra un futuro completamente esperanzador y lleno de pasión por la vida.

Personalmente he quedado conmovido con esta nota ya que siempre he admirado a mujeres que sin importar la edad luchan por sus objetivos y nunca se dan por vencidas, el hecho de ir en búsqueda de algo completamente incierto en una fecha que para muchos puede parecer lo mismo familiar que solitaria me parece que requiere de una valentía que me llena de emoción.

De no tener más que un empleo rutinario y una vida solitaria en una enorme urbe para ir al exitoso encuentro con un pueblo cálido y una familia llena de amor me parece digno de compartir, pues estoy seguro que casos así nos incitan a luchar por lo que creemos merecer, solo basta en soñarlo, creerlo... y hacer que suceda.



Articulo original
http://www.nytimes.com/2007/11/22/garden/22italy.html?_r=1&ref=garden&oref=slogin

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