giovedì, dicembre 10, 2009

El fracaso de "Dios"

Hoy 10 de Diciembre es día internacional de los derechos de los animales, y tantos pensamientos se agolpan en mi mente que me irrumpen el órden de las ideas. Lo primero que me viene a la mente es que nunca he sentido tanto dolor como al ver un animal sufriendo. El que un animalito posea un SNC desarrollado me viene al uso de mi sentido común el afirmar que merecen tantos derechos y necesidades como los seres humanos tenemos. El ver como cada vez más se acortan los puntos en la cumbre de Copenhague me hace comprender que seguramente se tratará de otro Protocolo de Kioto con los mismos fallidos resultados y consecuencias producto de la perenne ambición humana. Y es que, no es precísamente en mi futuro en que pienso en este momento (al conocer que son los vaticinios de Al Gore sobre el 2020 como el punto de no retorno, lo que se traduce en que al llegar a esa fecha si no se logró revertir los índices de CO2 en la atmósfera, todo intento a posteriori ha de ser en vano). Pienso en el futuro de los niños inocentes que padecerán maximizado lo que hoy ya es un hecho: un sistema económico fallido, consumismo desmedido, desigualdad, escacés de recursos, de agua, deterioro en la vegetación, tala desmedida... y aun así, mucho antes de pensar en todo eso me vienen a la mente los pobres animales. Inocentes animales.

A veces ya no quiero leer los diarios pues hay notas que verdaderamente dan nauseas. Los osos polares y su agonía por el derritimiento de su hábitat, un iceberg dos veces el tamaño de Honk Kong que se desprende de la Antártida y flota libremente en dirección a Australia, la esquilmación desmedida de los oceanos donde cada vez hay menos peces y cada vez más jovenes, los millones de perros desamparados que cuando cachorros tenían atenciones al crecer fueron brutalmente abandonados, los animales que nacen en cautiverio con el único objetivo de alimentar al hombre, animales en zoológicos, en laboratorios, especies erradicadas, otras en proceso de extinción que tienen que migrar como el caso del agonizante pulmón amazónico del planeta que cada vez se deforesta más, en fin. La lista es interminable. Lo cierto es que no hay que ser científicos ni recurrir a profecías mayas para darnos cuenta que el ecosistema, como lo conocemos actualmente vive sus últimas décadas. Tampoco hay que ir de expedición a la Antártida cuando podemos ver a nuestro entorno más cercano muestras de ello. Está en todas partes.

Finalmente, copio dos magníficos textos que me han conmivido y que llevaré en mi corazón de por vida. Uno es "EL FRACASO DE DIOS" de Koldo Campos y el segundo unos párrafos del celebérrimo libro de Vallejo al cuál prometo dar un descanso después de este post.

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La vaca nos da su leche, la oveja nos da su lana, el árbol nos da su madera… son algunas de las primeras cosas que aprendemos en la escuela o en la casa. En su infinita generosidad la naturaleza parece haber dispuesto que todo lo que exista le sea dado al “hombre”.

Y, sin embargo, nunca he visto a una vaca que se ordeñe y entregue su leche al ganadero, como tampoco he visto que las ovejas se esquilen unas a otras para ir luego balando satisfechas a entregar su lana a los pastores. ¿Alguien ha visto a un árbol que se tale y se pode mientras el leñador descansa?

La gallina nos da sus huevos, las abejas nos dan su miel y el río nos da su agua… pero ¿realmente nos lo dan? ¿No será que se lo arrebatamos?

La leche de la vaca podría seguir tomándosela el ternero, y antes de que esquiláramos a las ovejas ya éstas disponían de métodos para aligerar el peso de su lana, como los árboles mudaban su aspecto sin necesidad del hacha o de la sierra.

Las vacas, en su benéfica existencia, no se limitan a darnos su leche. También nos dan sus solomillos, sus lomos, sus costillas, sus morrillos, al igual que el resto de animales que nos dan sus pieles e, incluso, las dos orejas y el rabo.

En justa correspondencia a tanta dádiva animal, hacemos a las vacas responsables de la locura humana, cuando no a sus excrementos causa del deterioro ambiental, con la misma alegría con que acusamos a corderos y cerdos de la fiebre aftosa o la porcina, a las aves de contraer la gripe o a los árboles de extender los incendios.

Usar el verbo dar para resumir tantos años de mercado e industria, de explotación y saqueo, no es lo más correcto ni creíble.

Podrá parecer una tontería, no descarto que lo sea, preocuparse a estas alturas del buen uso que hagamos de los verbos cuando, además, no son estas reflexiones el anticipo de mi renuncia a los huevos fritos con jamón o a la chaqueta de lana, como algún avezado lector ya estará presumiendo.

A lo que sí renuncio es a seguir azucarando la historia con eufemismos como los citados porque quien crece en la certeza de ser el centro del universo y no parte del él, quien va haciéndose adulto en la creencia de que todo lo que lo rodea está subordinado a su interés, tarde o temprano, con la misma perversa ingenuidad con que llegó a creer que la vaca existía para servirle, acabará pensando que el resto de sus semejantes también comparten ese destino y sólo aspiran a gratificar sus necesidades y deseos, y que el planeta es un gran supermercado inagotable capaz de surtirte de lo necesario y de lo prescindible, con sólo depositar los mercuriales argumentos que nos dan derecho a tener derechos.

En lugar de afirmar nuestra identidad en armonía con la naturaleza y nuestros semejantes, de considerar que somos un soplo más de vida entre tanta gente que respira, otra pieza del común mosaico de colores y formas, la “educación” recibida nos anima a situarnos, batuta en mano, al frente de la orquesta, sin otra partitura que el consumo, no para conducir la música de todos, sino para enmudecerla hasta agotarla.

Desaparecerán los clarinetes, se extinguirá el piano, perderán sus cuerdas los violines, y ni siquiera cuando sólo queden los timbales volverá la cordura al director. En algún momento, el último probablemente, descubrirá su soledad, y seguirá sosteniendo la batuta pero ya no habrá orquesta, ni sinfónica, ni de cámara, ni cuarteto, ni solista, sólo el patético fracaso de “Dios” y de su obra.

Koldo Campos Sagaseta
Rebelión.


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El 15 de octubre de 1978, dos milenios y medio después de Mahavira y en un mundo perturbado y al borde del caos, en la casa de la UNESCO en París se proclamó solemnemente la Declaración Universal de los Derechos del Animal. Su texto, revisado por la Liga Internacional de los Derechos del Animal en 1989 y hecho público al año siguiente, no sólo es una obra maestra de la claridad expositiva sino una de las más altas expresiones que yo conozca de la misericordia y la grandeza de alma. Sus frases escuetas, incontrovertibles, lúcidas vienen sonando desde entonces como martillazos en la podrida conciencia de la humanidad. He aquí el preámbulo: "Considerando que la Vida es una, que todos los seres vivos tienen un origen común y que se han diferenciado en el curso de la evolución de las especies; considerando que todo ser vivo tiene derechos naturales y que todo animal con un sistema nervioso tiene derechos particulares; considerando que el desprecio o el simple desconocimiento de esos derechos naturales causan graves atropellos a la Naturaleza y llevan a cometer al hombre crímenes contra los animales; considerando que la coexistencia de las especies en el mundo significa el reconocimiento por la especie humana del derecho a la existencia de las otras especies animales; considerando que el respeto de los animales por el hombre es inseparable del respeto entre los hombres, se proclama lo que sigue..." ¿Cuándo hablaron Cristo y Mahoma de "crímenes contra los animales"? Este solo concepto de crímenes contra los animales que cabe en cuatro palabras marca el abismo que se agrandará más y más cada día que pase entre una humanidad movida por la compasión universal y ese par de personajitos alucinados de los cuales el primero ni siquiera existió y el segundo fue un criminal despreciable.

Y ahora unas cuantas de las verdades que siguen a los considerandos y que se le resbalaron por su disfraz de travestido al impúdico Wojtyla: "Artículo primero: Todos los animales tienen igual derecho a la existencia en el marco de los equilibrios biológicos; esta igualdad no oculta la diversidad de las especies y los individuos. Artículo 2: Toda vida animal merece respeto. Artículo 3: Ningún animal debe someterse a malos tratos o a actos crueles; si es necesario matar a un animal, su muerte debe ser instantánea, indolora y que no le produzca angustia; y el animal muerto debe ser tratado con decencia. Artículo 4: El animal salvaje tiene derecho a vivir libre en su medio natural y a reproducirse; la privación prolongada de su libertad, la caza y la pesca por diversión, así como toda utilización del animal salvaje para otros fines que no sean los vitales son contrarios a este derecho. Artículo 5: El animal que el hombre tiene bajo su dependencia tiene derecho a ser mantenido y a cuidados y atenciones; en ningún caso debe ser abandonado ni matado en forma injustificada. Artículo 6: La experimentación con un animal que provoque sufrimiento físico y psíquico viola los derechos del animal. Artículo 7: Todo acto que acarree sin necesidad la muerte de un animal y toda decisión que conduzca a ella constituyen un crimen contra la Vida. Artículo 8: La masacre de los animales salvajes y la destrucción de sus ambientes son genocidios. Artículo 10: La educación y la instrucción pública deben llevar al hombre desde su infancia a observar, comprender y respetar a los animales". Etcétera, etcétera.

Para explicarnos el espíritu de la declaración la Liga Francesa de los Derechos del Animal, fundada en 1977, ha hecho una serie de consideraciones biológicas y morales, como la de que la especie humana no es sino una entre muchas especies animales del planeta y una de las más recientes. O la de que hemos establecido una jerarquía antropocéntrica "que ha llevado a atribuirle al hombre la inteligencia y al animal sólo el instinto, y a pensar que el animal no sufre como el hombre, siendo así que todo lo que sabemos hoy demuestra lo contrario, que sufre físicamente como nosotros y que su pensamiento, producto de un sistema nervioso central, es todavía más complejo que lo que las neurociencias de hoy nos revelan. Esta capacidad les confiere a los animales derechos particulares respecto a los vegetales". O la de que "La Vida no le pertenece al hombre. El hombre no es ni su creador ni su detentador exclusivo: pertenece también al pez, al insecto, al mamífero y a los vegetales". ¿Dónde queda el comienzo del Génesis en que el rabioso Yavé, alias Alá, alias el Padre le confiere al hombre dominio sobre todos los seres vivos de la Tierra? Vamos a quitarle a Dios su mayúscula y a ponérsela, como en la declaración de la UNESCO, a la Vida.

¿Cuándo hablaron Cristo y Mahoma y cuándo los curas, los pastores, los popes, los rabinos, los ayatolas y los papas de "derechos de los animales", de "respeto por los animales", de ''violencia contra los animales", del "sufrimiento de los animales", de "decencia para con los animales", de "genocidio de los animales", de "dignidad de los animales"? Jamás se les pasaron esas ideas nobles por sus mentecitas estrechas a estos inmorales. Y no se necesita saber de genética, de biología evolutiva, de biología molecular, de neurociencias para percibir el sufrimiento de los animales: basta tener dos ojos corno las vacas, dos orejas corno las vacas, dos fosas nasales corno las vacas, sangre roja corno las vacas y un cerebro un poco más complejo que el de las vacas para poder entender que con respecto al sufrimiento las vacas que acuchillarnos en los mataderos en esencia son iguales a nosotros: que sienten el dolor, la angustia, el miedo, el terror, la sed, el hambre. Otra cosa es no querer entender. Ni por deporte, ni en nombre de la ciencia, ni siquiera corno alimento puede el hombre atropellar a los animales, y con mayor razón a los que pertenecen a nuestra misma clase de los mamíferos. Y no puede criar pollos ni ningún animal con sistema nervioso desarrollado enjaulándolos y en cautiverio. El ochenta y tres por ciento de la población de la India pertenece al hinduismo, que prohíbe matar a los animales. Esa religión vegetariana sin jerarquía eclesiástica ni dogmas absolutos en que cada individuo descubre el modelo a seguir que le confiere orden y sentido a su vida tiene una historia ininterrumpida de tres mil quinientos años. Si los hindúes han podido vivir por tanto tiempo sin comerse a los animales, ¿por qué no podernos también nosotros? Cada vaca, cada perro, cada caballo, cada mamífero es un individuo único corno cada uno de los seres humanos, con su propia personalidad y sus únicos e intransferibles recuerdos. Y claro que existe una jerarquía entre los seres vivos, pero es la del dolor. Esta jerarquía se determina según la complejidad de los sistemas nerviosos que corresponde ni más ni menos, exactamente, a la capacidad de sufrir. Mientras más complejo sea el sistema nervioso de un animal, más posibilidad tiene de sufrir y en consecuencia merece de nuestra parte mayor respeto.

Fernando Vallejo
La Puta de Babilonia.


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3 Commenti:

" Blogger marichuy ha detto...

Mi querido Tessitore

Si los humanos somos incapaces de respetar los “derechos humanos" de nuestros congéneres, qué podemos esperar de nuestro actuar frente al medio ambiente y a los animales? Nada que no sea destrucción, explotación y humillación. No recuerdo quien fue el que dijo que la criatura animal más cruel del planeta, no era ni el tiburón ni ninguna otra, por depredadora que fuera... era el hombre. El hombre ya no sólo es el lobo del hombre, lo es de todo ser vivo

Y para completar tu (nuestro) pesimismo, ayer Obama recibe el Premio Nobel de La Paz y no tiene mejor ocurrencia que justificar la guerra (la de su país, of course) como camino seguro a la paz.

Tienes razón... qué tortura leer los periódicos

Te dejo un fuerte abrazo

PS el texto de Don Fernando Vallejo, es estupendo.

PS 2 Me encantó la imagen de Delicatessen, film que es una delicia

dicembre 11, 2009 6:43 AM  
" Blogger Leticia ha detto...

Tessi querido... hasta de los animales nos hemos olvidado en este mundo loco que estamos viviendo...

dicembre 14, 2009 3:16 AM  
" Blogger Sebastián Virgili ha detto...

Ciao Caro Tessi!!!... tante grazie per il tuo volo sull mio blog!!!...

Gracias por compartir tu blog también, me a resultado muy agradable visitarlo y leerte, sobre todo por este temita que nos duele a varios...

Pobresa en la educación?
Falta de toma de conciencia?
Acostumbramiento al confort?

chi lo sá!!!

Hai visto HOME??? ti lo raccomando!

Está muy bien logrado, es un documental realizado íntegramente con imágenes áreas... cómo aquel film de las aves migratorias (recordás)... yo no he podido acordarme nunca más el nombre pero me acuerdo haberla visto en el cine y me quedé FASCINADO!.

Yo también te he leído en el blog de Ángeles, al que visito a diario aunque no siempre dejo comentarios, últmamente poco por mi escaso tiempo de conección... pero de todas formas las almas se conectan, ancestral y universalmente!!!

Nos seguimos leyendo
CIAO CARo!!!

aprile 15, 2010 12:15 PM  

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